Funes cambia su modelo de crecimiento urbano

¿Cuánto le cuesta al Municipio la construcción de la rotonda en Galindo y Fuerza Aérea? El Municipio no debería desembolsar ni un peso para la realización de la obra, pero el costo para Funes es invalorable.

En diciembre de 2015, en un tratamiento express, sin debate y sin conocimiento de los vecinos, los concejales del PRO y del peronismo aprobaron la construcción de un condominio con edificios en altura, violando la normativa vigente. En contrapartida por la “excepción”,  el desarrollador del complejo se comprometía a aportar los recursos económicos para hacer la rotonda. Pasaron tres años desde aquella noche en que los vecinos de Funes se encontraron con la decisión que empezaba a cambiar el perfil urbanístico de la ciudad.

Más allá de las sospechas, nunca comprobadas, de que además de la contrapartida de dominio público hubo otros beneficios particulares para las autoridades municipales que impulsaron la aprobación, el mecanismo de canjear “excepciones” por obra pública promueve prácticas discrecionales poco transparentes por parte de los poderes del estado.  Frente a esto, numerosos vecinos a través de sus organizaciones políticas y sociales vienen reclamando el diseño de un plan estratégico para la ciudad que establezca los lineamientos del desarrollo urbanístico deseable para los próximos años.

El debate que subyace es el modelo de crecimiento de Funes. De la mano de los desarrolladores privados la ciudad ha extendido su superficie urbana avanzando sobre las áreas rurales periféricas del antiguo pueblo. Esta expansión acompañó al movimiento migratorio proveniente de la vecina ciudad de Rosario que triplicó la población de Funes en los últimos 20 años. La presión de los intereses inmobiliarios parece ahora haber cambiado de dirección y con la complicidad de la actual gestión municipal se están promoviendo emprendimientos que tienden a densificar las zonas ya urbanizadas. Más viviendas en el suelo disponible, departamentos de propiedad horizontal, condominios y edificios en altura, podrían transformar el perfil residencial del “jardín de la provincia”.

Las opiniones a favor y en contra de este giro urbanístico se empiezan a escuchar tibiamente aunque el tema aún no se ha instalado en las conversaciones cotidianas de los vecinos. Por un lado, se encuentran quienes pretenden detener el crecimiento urbano hasta tanto se resuelvan las carencias de infraestructuras y servicios que padecen los distintos barrios de la ciudad. Por otro, quienes argumentan que esas carencias son producto del modelo urbanístico en extensión y que una mayor densificación de las zonas urbanas proveería al municipio de recursos para hacer las obras que se necesitan.  “Es proporcionalmente más barato llevar servicios a una zona más densamente poblada que a una de menor densidad –dicen- y además al haber más unidades habitacionales en un mismo terreno se recaudan más impuestos”. “Si quisiéramos vivir todos amontonados nos hubiéramos quedado en Rosario”, responden los vecinos que en los últimos años eligieron Funes como lugar de residencia por sus amplios espacios verdes.

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