La noche de los edificios

El 22 de diciembre de 2015, a pocos días de asumir sus mandatos, los concejales Roly Santacroce del peronismo y Carlos Olmedo del PRO levantaron sus manos para aprobar una excepción a las regulaciones vigentes que permitía la construcción de los primeros edificios en altura de Funes. En acuerdo con el flamante intendente León Barreto,  la curiosa sociedad de los concejales peronistas y del PRO aparecía a ojos de los vecinos como una contrapartida por supuestos apoyos prestados durante la campaña por los desarrolladores privados. Hubo también sospechas nunca comprobadas de que otros beneficios particulares para las autoridades municipales motivaron la aprobación. La única voz opositora que se escuchó en el recinto del concejo fue la del concejal Nacho Rímini, quien cuestionó el tratamiento oculto y abreviado que se dio al expediente y señaló que debería abrirse un debate de cara a la comunidad sobre el modelo de crecimiento de la ciudad.

La decisión provocó protestas de amplios sectores de la población, que obligaron al intendente a prometer a corto plazo la elaboración de un plan estratégico para la ciudad con la participación de todos los actores sociales. A pocos meses de terminar su mandato es una de las tantas asignaturas pendientes que el gobierno en retirada de León Barreto va a dejar a su sucesor.

De la mano de los desarrolladores privados la ciudad ha extendido su superficie urbana avanzando sobre las áreas rurales periféricas del antiguo pueblo. La presión de los intereses inmobiliarios parece ahora haber cambiado de dirección y con la complicidad de la actual gestión municipal se promueven emprendimientos que tienden a densificar zonas ya urbanizadas. Sin un plan estratégico que establezca los lineamientos del desarrollo urbanístico deseable para los próximos años, el régimen de edificación sigue regido por el plan regulador del año 1985, una ordenanza que se transgrede con excepciones discrecionales como la de aquel 22 de diciembre.

Las candidaturas de los principales protagonistas de la noche de los edificios pone nuevamente en la agenda pública la cuestión. Santacroce, Barreto y Olmedo escenifican sus diferencias en la campaña electoral pero en la intimidad comparten negociaciones para habilitar nuevos emprendimientos que incluyen más edificaciones en altura por diferentes zonas de la ciudad. En contraposición el candidato del Frente Progresista Nacho Rímini insiste en la necesidad de definir un ordenamiento urbano que establezca reglas de juego claras para las inversiones no especulativas pero que al mismo tiempo conserve para Funes el perfil de ciudad jardín que hizo que muchas personas la eligieran para vivir. Se confrontan dos perspectivas: una que privilegia los intereses particulares de los actores empresariales y políticos, y otra que pone en el centro la calidad de vida de los ciudadanos.

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