Mejor no hablar de ciertas cosas

En los años de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el concejal Roly Santacroce se presentaba en sociedad como genuino representante del Frente para Victoria, la marca del kirchnerismo que por entonces colectaba éxitos electorales en todo el país, pero no en Funes. Santacroce exhibía sus amistades en altos niveles del gobierno y los invitaba a visitar el jardín de la provincia jactándose de sus contactos. Visitas que dejaban en Funes una foto para difundir en redes sociales, una nota de prensa y la promesa de alguna obra que nunca se concretaría si el dirigente local fracasaba en su intento de acceder al sillón principal del ejecutivo.

Pocos recuerdan el paso por Funes de Alejandro Ramos, en sus tiempos de Secretario de Transporte de la Nación. “Vamos a replicar con Roly, a través de su gestión, lo que venimos haciendo en otras ciudades, con obras de infraestructura, vamos a estar trabajando muy fuerte definiendo los proyectos”, decía el funcionario en la campaña de 2015. Más notoria fue la foto con el ex Ministro de Planificación Federal, un recuerdo que probablemente el concejal quisiera borrar definitivamente de la internet profunda.

Hace dos años, con el kirchnerismo en horas bajas, Roly Santacroce tomó distancia de la estructura política y simbólica de la ex-presidenta. Su viejo amigo ya tenía problemas con la justicia. Apoyándose en el núcleo duro del peronismo funense, el edil consiguió renovar su banca en pleno apogeo de la marca Cambiemos que se impuso en los comicios de 2017.

“Ahora sí”, dicen los afiches de la campaña a intendente que inundan la ciudad. La monumental inversión publicitaria es inusual para unos comicios locales. Millones de pesos en gigantografías, pasacalles, columneros, notas de prensa, afiches, redes sociales, para mejorar la imagen del candidato y dejar en el olvido su perfil más controvertido. Aunque la ex-presidenta parece recobrar fuerza tras la publicación de su libro y el lanzamiento de la fórmula presidencial, la comunicación de Santacroce no hace ahora ninguna referencia a su figura. Las apariciones públicas del concejal se limitan a los ámbitos donde cosecha adhesiones y evita aparecer en espacios donde los vecinos le puedan recordar algunos comportamientos políticos o personales de su pasado reciente. Su ausencia en el debate organizado por las vecinales de Funes fue notoria y forma parte también de esta estrategia de exposición controlada.

Como en 2015, el concejal Santacroce fue el candidato más votado en las primarias para intendente, pero con la frustrante experiencia de las generales de aquel año en su memoria, sabe que en estas próximas elecciones las posiciones pueden cambiar. Su rival Nacho Rímini, mediante una campaña más austera pero no por ello menos eficaz, genera vínculos de confianza con los vecinos.  Es su principal amenaza para que “ahora si” no se transforme en “ahora, otra vez no”.

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